Dolor y arte.

Dolor y arte.

Convierte tu dolor en arte.

 

Esa es la tremenda frase que una buena amiga soltó a una persona muy conocida por mí, mientras la ayudaba a terminar una canción sobre la pérdida de sus padres. Hacía muy poco tiempo que había fallecido su padre, tras año y medio de deterioro físico y moral. Su madre, falleció también años atrás, siendo él jovencito. En aquella ocasión abandonó por completo la música. Era incapaz de tocar una serie de acordes, cantar una melodía, o soplar una armónica. Abrazaba la guitarra añorando a su madre.

Las lágrimas se introducían en su caja. La armónica sollozaba. La angustia llenaba su alma debido al sufrimiento vivido por el cáncer. Sin embargo, se concentró en los cuidados hacia su padre. Esta vez, al fallecer este, y sin hermanos, una profunda sensación de desnudez y vértigo le inundó. Me contaba que repetidas veces se visualizaba, en el centro de su habitación, en casa de sus padres, sin techo ni paredes, sentado en el suelo donde antaño jugaba con ternura, completamente desnudo, muy diminuto en relación a un mundo que se había hecho enorme para él, desprotegido, vulnerable. A punto de abandonar de nuevo la música y sus ilusiones, y casi derrumbado, esta frase le empujó a continuar. Muchas personas, cuando la soledad las alcanza con dureza sin haberla elegido, entran en una fase de lento suicidio, narcotizadas.

A veces sonríen, pero tienen un claro cuadro depresivo llamado por algunos ‘la depresión que sonríe’. Si no encuentran el acicate necesario, se hunden, desaparecen, y el suicidio se consolida. No pensaba permitir eso. Convencido de no desistir en su empeño, volvió a escribir canciones. Al principio tristes, después ya mas alegres, sin darse cuenta de que a medida que pensaba mas en mi buena amiga, se estaba enamorando de ella

Dolor y amor se combinaban inyectando energía en su vida mediante la creatividad. Esta había vuelto y se encontraba mejor. Me confesó que nunca la revelaría su amor por ella. Además, este probablemente jamás sería correspondido. Pero el efecto se había conseguido. Esta vez sonreía con ilusión.

Después de contarme mi muy amigo lo que le sucedió, concluyó: ‘aunque pienses que todo se ha acabado ya, siempre hay alguien o algo por lo que vivir, y no es necesario que esté muy cerca para ello’…’el dolor es una energía mas, inevitable, úsalo de forma creativa, y sobre todo, exprésalo, conviértelo en arte. 

 

RB.

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