Ya no quedan lágrimas

Ya no quedan lágrimas

La nacieron, porque ella no lo pidió, una tarde de un miércoles de noviembre allá por el año 1918 , en ese mismo año se firmó el Armisticio entre Alemania y los aliados en la primera guerra mundial, sin embargo para ella empezaba otra guerra, en un pueblo del Toledo profundo, fueron años muy difíciles, de jornadas de sol a sol que solo te permitían malvivir. No paso hambre ni mucho tiempo en la escuela. Sin quererlo se quedó embarazada, a él se lo llevaron a un campo de concentración. ¡Qué tragedia! acabado ese sombrío periodo, a continuación, tuvo que hacer dos años de servicio militar. Mira hacia el suelo y nos dice, a niña se crió muy mal, siempre enferma por falta de los medicamentos, conoció a su padre cuando tenía siete años, los acompaño a la boda, antes no se pudo celebrar el enlace , la iglesia estaba cerrada. Mujer humilde y sencilla, a veces desesperadamente sencilla, todo le daba igual, yo creo que desengañada de la vida y del mundo.

En busca de una vida mejor, la familia se traslada a Madrid, a ella le caen todos los palos, fregó suelos y escaleras de mármol, de rodillas con productos abrasivos al mismo tiempo que atendía la portería, todos lo inquilinos la querían. Su marido se ganaba la vida en la calle, cobrando recibos con una pierna ortopédica, a consecuencia de una accidente de moto, pero aquí no acaban los malos tragos, su segunda hija contrajo la poliomielitis, tuvieron una hija más. Como ya he comentado, todo le daba igual: carne, pescado, frio, caliente, dulce, salado, blanco, tinto, mucho, poco, decía ¡Qué más da….Comida!. Un nuevo disgusto y más lagrimas, una mañana se queda sin marido y tras peregrinar de casa en casa, sus hijas deciden ingresarla en una buena residencia, no lo acepto de buen grado, ¿ pero que podía hacer ¿ Pero aquí no acaban las malas noticias, una de sus nietas a consecuencia de un accidente está en silla de ruedas.

Cada 20 de noviembre, día de su cumpleaños, nos decía»Tal día como hoy murió Franco» . Como pueden observar tanto su nacimiento como su cumpleaños son fechas muy señaladas. Felisa, cumplió cien años rodeada de sus seres queridos, si alguien se merecía que le cantásemos, aunque no nos oiga ni nos vea apenas, es a ella. Llegado a este punto y aunque no es la primera vez que lo dice, en este caso, no le da igual morir que seguir viviendo.

C.H.

2 Comentarios
  • A. Bauzá
    Publicado a las 09:56h, 12 enero Responder

    Pobre mujer. Quiero creer que a pesar de tantos infortunios, tuvo sus momentos de alegría, aunque haya que buscarlas con una lupa. La verdad es que tengo mis dudas, si vale la pena vivir aislada de la realidad, en esas condiciones.
    Quiero resaltar, que me gusta el relato y la creación del apartado, estoy segura que nos traerá otras historias dignas de ser conocidas. ¡ Ánimo ! y felicitación por esta entrañable iniciativa.

    A. Bauzá.

  • Carlos Hernández
    Publicado a las 17:43h, 06 agosto Responder

    Gracias A. Bauzá por seguirnos. Nos alegra saber que es de tu agrado éste relato, como puedes comprobar hemos añadido uno nuevo que a buen seguro será de tu interés. Si conoces historias de personas anónimas con una historia interesante, haznolas llegar.
    Cordial saludo.

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